Plantas antivirales

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Las plantas antivirales a las cuales podemos recurrir en nuestra zona mediterránea no son pocas.

Tomando como referencia la guía elaborada por el Dr, José Luis Gil Monteagudo, Licenciado en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, podemos decir que una alimentación inteligente junto al uso de ciertas plantas antivirales medicinales, tal como se viene haciendo tradicionalmente, puede convertirse en una medida eficaz que contribuye a reforzar las medidas de prevención contra virus y otras patologías.

La gravedad de cualquier enfermedad infecciosa depende de dos factores: la virulencia del agente infeccioso y el estado en el que se encuentra el organismo que pretende invadir. La virulencia no depende de nosotros pero sí el buen estado de un cuerpo que estará bien dotado para hacer frente de manera óptima a la infección. Un cuerpo deteriorado, joven o viejo, necesitará ponerse las pilas para reequilibrarse. Salud no es solo la ausencia de enfermedad. Hay un gradiente de salud hasta llegar al estado óptimo específico para cada cuerpo en cada edad.

Haciendo un resumen de las plantas con acción antiviral, recogemos las especies más activas para la familia de los coronavirus, que  parecen ser las siguientes:
Tomillo (Thymus vulgaris)
Menta (Menta piperita)
Romero (Rosmarinus officinalis)
Saúco (bayas de Sambucus nigra).
Ajo (Allium sativum).
Laurel (Laurus nobilis).
Regaliz raíz (Glycyrrhiza radix).
El caso del laurel es algo especial, pues es el único probado contra el virus SARS-Cov que es muy parecido al SARS-CoV-2 (COVID-19). Se pueden combinar las infusiones y decocciones seleccionando diversas plantas según el gusto y criterio personal. Además de esto, no olvidemos beber zumo de saúco o ingerir ajo crudo y regaliz si no hay contraindicaciones. También conviene apoyar con equinácea, cúrcuma o jengibre

Cuando se eleva el riesgo de enfermar por COVID-19 o ya se ha diagnosticado la enfermedad convendría ingerir dosis más altas de principios activos en forma de extractos o aceites esenciales, consultando siempre con expertos la posible toxicidad y contraindicaciones. Recordemos que el jengibre puede ser un buen aliado que permite reducir dosis de antiinflamatorios esteroideos (corticoides) y no esteroideos. También la cúrcuma tiene propiedades antiinflamatorias que pueden ayudar como preventivo o cuando se ha instalado el virus.

Además, convendría tener en cuenta los efectos demostrados de algunos fitoquímicos en estudios bien realizados para la prevención y el tratamiento de la fibrosis pulmonar o la inflamación pulmonar severa. Esta es una de las complicaciones que se asocian a las infecciones por coronavirus respiratorios como el MERS, SARS-Cov y SARS-CoV-2 (COVID-19).
Para este tipo de lesiones se ha evaluado con éxito la eficacia de las siguientes moléculas: resveratrol (presente en la uva negra, arándanos, grosellas, moras y cacahuetes), la curcumina de la cúrcuma, la epigalocatequina-3-galato (EGCG) presente sobre todo en el té verde, la mangiferina presente en las hojas y frutos de mango, la quercetina y el romero.
Hay que tenerlos en cuenta a la hora de prevenir y abordar las complicaciones respiratorias de cualquier virasis que afecte a vías respiratorias como es el caso del SARS-CoV-2, Esto hace que el romero y la quercetina antes descritos puedan aportar mucho en esta enfermedad.

Incluyo a continuación un resumen de las plantas antivirales con más probabilidad de ser eficaces:

Romero (Rosmarinus officinalis)
Tomillo (Thymus vulgaris)
Menta (Mentha piperita)
Saúco (bayas de Sambucus nigra)
Laurel (Laurus nobilis)
Ajo (Allium sativum)
Equinácea (Echinacea purpurea)
Jengibre (Zingiber officinale)
Cúrcuma (Curcuma longa)
Regaliz raíz (Glycyrrhiza radix)
Reishi (Ganoderma Lucidum)
Desmodium canadense
Quercetina
Hojas de olivo (Olea europaea)
Albahaca (Ocimum basilicum)
Siempreviva (Helichrysum italicum)
Árbol del té (Malaleuca Alternifolia)
Gordolobo (Verbascum thapsus)
Oxicedro (Juniperus oxycedrus)
Granada (fruto de Punica granatum)
Mirto (Myrtus communis)
Ajenjo dulce (Artemisia annua)
Jara (Cistus incanus)
Propóleo (Própolis)
Espliego (Lavandula angustifolia)
Moringa (Moringa Oleifera)
Ginkgo biloba
Ajedrea (Satureja montana)
Orégano (Origanum vulgare)
Melisa (Melissa officinalis)
Hisopo (Hyssopus officinalis)
Hipérico (Hypericum perforatum)
Salvia (Salvia officinalis)

Las maneras en que pueden usarse son varias, siendo la decocción o infusión la más conocida, así como las dosis, que se han de adaptar siempre a las necesidades de cada persona y sus circunstancias.

 

Pongo a tu disposición el manual original  integro escrito por el autor, quien se ha esforzado para evitar errores en los datos y tablas que contiene la obra, contrastando la información con las fuentes bibliográficas. En cualquier caso no nos responsabilizamos de que toda la información contenida sea precisa y completa, así como de cualquier error o cambio en las pautas que se puedan producir en el futuro. Los datos recogidos aquí forman parte de la evidencia científica del momento presente.
La grandeza de la ciencia estriba en su constante apertura a la verdad, sea cual sea, aunque entre en contradicción con los conocimientos que hasta ese momento se tenían como ciertos. Por ese motivo conviene tomar cualquier información referente a la salud, de las que esta obra forma parte, como un punto de referencia más. Ningún artículo ni libro puede convertirse en sustituto del diagnóstico y tratamiento del médico o profesional de la salud cualificado.

Agnès Pérez
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