El insomnio según la macrobiótica. Alimentación y remedios para erradicarlo.

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El insomnio según la macrobiótica puede ser yin o yang. La macrobiótica y la medicina oriental coinciden en describir causas iguales que las que describe la medicina alopática, pero además tienen en cuenta la energía, el estilo de vida, más factores emocionales-mentales. Quizás tener en cuenta estos otros aspectos pueda dejar de considerar que  el insomnio tiene causas que son idiopáticas y ayude en mayor medida a erradicarlo.

Se considera insomnio tanto la dificultad en conciliar el sueño, como despertarse a mitad de noche y no poder volver a dormir, como el «duermevela» o no descansar durante el sueño.

Se estima que un 95% de las personas han padecido insomnio alguna vez en su vida. La falta de descanso disminuye considerablemente la calidad de vida de quienes la sufren, pero a menudo estas personas no se dan cuenta que su condición interna y/o actitud en la vida favorecen que les sea difícil relajarse, y por tanto conciliar el sueño con facilidad o entrar en un estado de sueño profundo y reparador.

La población con mayor riesgo de insomnio es la que se somete a una vida estresante, se alimenta con productos extremos, está pasando por circunstancias adversas o de debilidad emocional. Condiciones de salud como la ansiedad, depresión, desequilibrios hormonales y circunstancias como un duelo, adicciones al alcohol o drogas, a la cafeína o tabaco y trabajar con horarios irregulares pueden derivar en insomnio.

Existe un insomnio yin y un insomnio yang según la macrobiótica.

Nuestro estado energético condiciona el tipo de insomnio. También nuestra constitución si es excesivamente yin o yang de nacimiento puede condicionar cierto problemas relacionados con este exceso. Te explico bien en qué consisten el yin y el yang y qué estados emocionales se asocian con las energías yin/yang en este artículo que deberías leer si no conoces la base de la medicina oriental.

Si una persona está demasiado yang, es decir, muy tensa, es muy exigente consigo misma,  se impone una forma de vida con muchas presiones y deberes, y además no se concede ni tiempo para disfrutar de la vida ni para relajarse, puede padecer de insomnio y no puede aprovechar con profundidad las horas de descanso ya que su mente estará planeando los quehaceres del día siguiente (signos y síntomas yang).

Desde el punto de vista alimentario, la tensión y dureza en los órganos del cuerpo (yang), aparece causada por el exceso de proteína animal (carne, embutidos, pescados ahumados y en lata que además llevan sal añadida, huevos, quesos curados, marisco…), sal y condimentos salados, cereales cocinados a presión frecuentemente o productos de panadería al horno, consumo excesivo de alimentos secos y crujientes tipo snack con sal cruda añadida… que impiden que nuestro organismo se relaje.

También el organismo se calienta demasiado (yang) por el empleo excesivo del tiempo y de la llama en la cocción de los alimentos (fritos, barbacoa, horneados, re-guisados, re-cocinados, etc). Es aconsejable evitar el exceso de pan integral, el exceso de cereales integrales y el exceso de frutos secos para no calentar, ni activar, ni tensar tanto el cuerpo. Mucha calor en el estilo de cocción junto a alimentos contractivos crea una situación de incomodidad, sudores y de estrés que impiden a la persona relajarse. Por ejemplo, insomnio durante la perimenopausia. Hemos de aportar frescura (alimentos de hoja verde escaldada, al vapor, dulces de buena calidad, etc) que son relajantes -el sabor dulce es relajante, los alimentos más yin como las hojas, tallos y frutas son más relajantes si están cocinados adecuadamente (por ejemplo al vapor, escaldado, prensado con poca sal).

Las cenas han de ser suficientes en cantidad para relajar a la persona yang, evitando proteína animal, sopas de miso, condimentos salados. Es importante, si se hace ejercicio físico que no cree tensión interna. Esto lo digo porque por una parte puede darse la necesidad de descargar tensión haciendo deportes de intensidad, pero por otra, estos deportes pueden activar demasiado la energía.

Si una persona está demasiado yin, sobretodo a nivel mental, es decir, le da muchas vueltas a la cabeza, se enrolla en pensamientos recurrentes, se regodea en sus emociones sin saber des-identificarse y desapegarse de ellas situándose como observadora de  las mismas con una actitud ecuánime, entonces es fácil que este exceso de actividad mental le impida conciliar el sueño, si además físicamente está carente de energía tierra o de conexión con sus raíces. La persona no siente su respiración en la parte baja del vientre. Ahí hay un vacío energético. Sus piernas son débiles y sus pies endebles. La mayor parte de su energía se sitúa desde la zona del diafragma torácico hacia arriba, y por tanto su vibración mental es más rápida (más yin) y carece de arraigo suficiente (yang). En esta condición es aconsejable evitar totalmente el azúcar (todo, incluso demasiada melaza o fruta seca), las drogas (el cannabis, los opiáceos y también drogas excitantes), el alcohol, incluso los zumos de frutas y el exceso de fruta cocinada. Y también temporalmente, hasta que la persona haya centrado su energía, evitar el consumo de fruta cruda.

Para bajar la energía a tierra, se puede recurrir cada día a raciones de platos elaborados con raíces como un buen estofado de raíces, kimpira o nishime. El consumo diario de cereales integrales y legumbres cocinados, e incluso temporalmente pequeñas cantidades de proteína animal como el huevo o el pescado pueden ayudar a centrar la energía. Si apuestas por el veganismo y te sientes demasiado yin, entonces tendrás que revisar tu alimentación a fondo y consumir alimentos vegetales adecuadamente cocinados para que tengan un efecto suficientemente contractivo y te ayuden a bajar tu energía a tierra.

Evidentemente, estas pautas son temporales hasta que el problema se haya erradicado y la persona se sienta más equilibrada.

Cabe añadir que es importante evitar cenar antes de irse a la cama. Deberíamos cenar al menos tres horas antes de acostarnos para haber digerido bien y evitar seguir la digestión durante el sueño, ya que la comida fermenta y se estanca en el organismo durante la noche y se pueden dar episodios de descanso insuficiente por pesadez de intestinos o ardores de estómago.

Nuestro ciclo circadiano nos da buenas pistas sobre cuáles son los órganos implicados en el insomnio y sobre la necesidad humana de respetar nuestros ritmos y llevarlos acorde a los ritmos de la naturaleza: dormir de noche, en ambientes silenciosos y limpios energéticamente y vivir de día respetando horarios estables de comida.

El reloj circadiano se localiza en nuestro diencéfalo, en el núcleo supraquiasmático, un grupo de neuronas del hipotálamo. Establece el ritmo sobre otros relojes biológicos y hace que el sueño REM dure un tiempo fijo.

Vemos que desde las 23h a la 1h nuestra vesícula biliar está en su máximo de energía (y por tanto, el órgano opuesto, que es el corazón debería estar en su mínimo). El corazón es la principal base material de las actividades mentales.
­ Atesora el Shen, el espíritu, por eso es considerado administrador de las actividades mentales. Si se encuentra activo a deshora, entonces la actividad mental se dispara. Éste es el insomnio que podemos llamar yin.

De 1h a 3h es nuestro hígado el que está más activo, y por tanto, si hay demasiada tensión acumulada en este órgano, será difícil conseguir el relax profundo necesario para dormir profundamente. El hígado calma la actividad mental cuando funciona armoniosamente. Si el Ki (energía) del hígado es demasiado intenso (in-tenso), se manifestará en dificultades para relajar la estructura física (músculos, tendones…), en irritabilidad, insomnio y trastornos del sueño. Éste es el insomnio que podemos llamar yang.

Pesadillas.

Michio Kushi describía diferentes tipos de sueños asociándolos a los diferentes órganos corporales. Afirmaba que soñar con riñas y luchas, con aglomeraciones humanas o con ambientes ruidosos tiene que ver con desequilibrios en el elemento madera (hígado/vesícula biliar). También cuando sentimos alteración por preocupación en sueños o si soñamos con tiempo ventoso.

Una mala condición del corazón e intestino delgado puede provocar sueños en los que sentimos que alguien nos empuja, podemos ver monstruos, fuego, derretirnos al sol.

Un mal funcionamiento del bazo-páncreas y estómago se traduce en sueños durante los cuales se pasa por dificultades que sentimos difíciles de solucionar. Podemos tener la sensación de estar dentro de un laberinto o de un pasillo estrecho. También Michio incluye aquí soñar con exámenes en los que no encontramos la respuesta correcta. En cuanto a sueños con personas, los del elemento tierra se relacionan con sensación de soledad, de lejanía con respecto a familiares y amistades.

Los desarreglos de pulmón e intestino grueso producen sueños confusos, fragmentados, poco o nada definidos. Se puede soñar con viajes, caminando por sendas o carreteras solitarias, y aquí también se manifiesta soledad.

Los sueños relacionados con riñones y vejiga tienen que ver con el agua: inundaciones, nadar, ahogarse en el mar, lluvia, etc. también se puede soñar con sexo o personas por las que nos sentimos atraídas.

El tipo de sueños y la calidad del sueño nos pueden guiar sobre qué alimentos hemos tomado en exceso durante el día. Por ejemplo, si hemos comido especies picantes, es fácil que se quede afectado el elemento fuego. La proteína animal, al ser extremo yang y por tanto contractiva, no favorece el reposo sino la actividad. Es desaconsejable si existen episodios de insomnio yang con sueños agresivos o en los que nos sentimos irritables.

Remedios naturales para el insomnio.

Si se trata de insomnio yang y de relajar el organismo, podemos optar por zumo de manzana con kuzu, ame-kuzu, amazake caliente o si la persona es muy yang, puede tomar zumo de manzana caliente antes de ir a dormir o si se despierta activa a mitad de noche.  También se pueden usar en infusión plantas como la valeriana, la melisa, el lúpulo, la amapola, la pasiflora, el azahar o tinturas de otras plantas relajantes.

Erradicar el insomnio yin conlleva eliminar además del alcohol y las drogas, todos los excitantes de nuestra alimentación: cafeína, teína, azúcar, bebidas azucaradas, colorantes químicos e incluso pesticidas. Podemos tomar ume-kuzu, poner varias veces a la semana una puntita de cuchara de condimento de nori sobre nuestros cereales, y otros remedios yang, aunque se revertirá eliminando todo lo que debilita la mente, con un trabajo mental disciplinado regular y ejercitando el cuerpo. Sobretodo los órganos de acción (piernas y brazos) practicando alguna disciplina que potencie la presencia mental y la concentración en el cuerpo, el arraigo. También puede ser útil sentarse a enfocar la consciencia hacia la respiración. El control de la respiración es el mayor bálsamo para potenciar una mente calmada y en paz. Saber llevar nuestro prana, ki o energía a todos los rincones de nuestro cuerpo observando cómo se mueve y como moviliza nuestras memorias celulares es obtener el control natural de nuestros impulsos, reacciones y por lo tanto de nuestra vida y consciencia.

El insomnio, yin o yang, en gran medida deriva de una mente fluctuante incapaz de aquietarse. Patañjali explica en los Yoga Sutras, el tratado más profundo que se ha escrito sobre la consciencia, de la cual forma parte la mente, que el funcionamiento de la consciencia depende de cinco factores:
–  percepción correcta
–  percepción errónea
–  interpretación errónea o ambigüedad
–  sueño
–  memoria
La libertad que proviene de la paz interior solo puede alcanzarse mediante una conducta disciplinada que se consigue mediante abhyasa (práctica) y vairagya (desapego o renuncia). La práctica efectuada por sí sola produce una energía desenfrenada que conduce hacia el mundo material, por tanto, la renuncia protege al/ a la practicante del riesgo de enmarañarse con el mundo sensorial redirigiendo la energía hacia el núcleo del ser.

Así que, vemos una vez más que el insomnio, al igual que todos los desajustes y adversidades vienen para trabajar el cuerpo, la mente y devolvernos a la paz, a nuestro centro, a lo que es natural para nosotros/as, para nuestro medio y para evolucionar hacia la libertad infinita.

GRACIAS.

© Artículo de Agnès Pérez. Todos los derechos reservados. Lo puedes compartir desde esta web. Si deseas difundirlo en otra web o revista, ponte en contacto conmigo.
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Tel: (+34) 638 893 371
Nota: Las indicaciones terapéuticas de los remedios y consejos incluidos en este artículo no tienen intención de sustituir ninguna medicación ni los consejos de facultativos médicos pero pueden ser muy beneficiosos si se emplean junto a una dieta adecuada. Consulta con un profesional de la salud si estás siguiendo algún tratamiento antes de ponerlos en práctica.
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