Las etapas del cambio en la macrobiótica

Las etapas del cambio personal o evolución necesitan de fe y fuerza de voluntad . El cambio de consciencia es un proceso que se va dando durante el paso por todas nuestras vidas, que conlleva momentos de éxito social y otras veces momentos difíciles que también son parte del éxito pues de todo conflicto surgen aprendizajes valiosos. Las dificultades aumentan nuestra madurez y estas etapas del cambio en las que afloran conflictos en el fondo son las que más poder creativo contienen.

Nuestros cambios pueden venir condicionados por el exterior a través de circunstancias que conscientemente no hemos pedido o buscado pero son parte de la historia planetaria. O pueden darse a raíz de circunstancias de diversa índole que consciente o inconscientemente elegimos.

Algunas reflexiones personales:

Pienso y creo que nos encarnamos con el fin de superar los límites que se interponen en nuestro camino hacia la liberación. Existe en mí un sentimiento que me confiere la confianza suficiente para sentir que todo puede ser superable. Que todo, tanto lo que procede de condicionamientos ajenos como lo atraído para mi aprendizaje “álmico” forma parte de una bella evolución, sea cual sea el desenlace en esta vida.

Cuando empecé a practicar macrobiótica empezaron a darse cambios internos a una velocidad vertiginosa. Me sentía cambiar por momentos. No solo en el plano físico sino que también se daba una gran conmoción emocional. Me miraba al espejo y de una semana para otra, mi expresión y cuerpo habían cambiado. Esto me asustaba por un lado. Eran tantos los apegos y tan grandes las resistencias que incluso a veces luchaba contra algo inherente a la vida misma que es el cambio.

¡Qué ingenuidad luchar contra lo que la vida aporta! La vida nos trae siempre, siempre lo que necesitamos para sanar en profundidad y elevarnos. Con el paso del tiempo he aprendido a acoger lo que viene como parte de un aprendizaje de vida muy valioso, a dejar partir lo que estanca mi evolución o por su propio pie se va, y a fluir con los acontecimientos, a soltar la necesidad contínua de control. Los cambios siguen y seguirán como la vida misma y jamás se detendrán. Hay tanto que ni se debe ni se puede tener bajo control…

Aún sabiendo que una parte de nuestros cambios puede ser imprevisible, existen procesos que se han estudiado observando el proceso de miles de personas y que reconforta leer. Cuando empiezas a practicar la macrobiótica, es conveniente que conozcas las etapas de cambio por las que vas a pasar. Y saber que realmente es beneficioso pasar los primeros estadios de desenganche de ciertos hábitos y alimentos.

Las etapas del cambio en la macrobiótica1.

Desde un punto de vista puramente biológico, las células de nuestro cuerpo están es un estado de constante renovación. Cuando empiezas a alimentarte con alimentos de mas calidad, la regeneración se produce de manera natural. Y cualquier cambio, sea social, emocional o biológico, sin duda, producirá cierto revuelo en este proceso.
Tanto si practicas macrobiótica como si no, el conocimiento de estas tres etapas o estadios por los que pasa la sangre ayuda a explicar por que tienes que ser mas preciso/a y disciplinado/a cuando empiezas la práctica, y podrás permitirte ser mas flexible y tolerante en el futuro.

El cambio fundamental se produce en la sangre misma. Hablando en general, la sangre puede subdividirse en tres componentes.

En primer lugar, nuestra sangre se compone de plasma, que supone el 50 por 100 de su volumen; el plasma se renueva cada diez días.

En segundo lugar, aproximadamente un 25 por 100 del volumen de nuestra sangre está formado por los glóbulos rojos que, por término medio, se renuevan cada treinta o cuarenta días.

En tercer lugar, el 25 por 100 restante de nuestra sangre está compuesto por diversos tipos de glóbulos blancos que pueden tardar entre dos y cuatro meses en renovarse, llegando en ocasiones hasta los ocho meses. Por tanto, tardamos por término medio ocho meses en renovar completamente nuestra sangre. Llegado a este punto, será útil que reflexiones sobre qué has comido entre los últimos diez y cuarenta días, e incluso durante los últimos ocho meses, ya que es el alimento del que se esta produciendo tu sangre actualmente.

Primera etapa: la renovación del plasma

Como en cualquier nuevo proyecto que elijas emprender, los primeros minutos, horas y días siempre son los mas complicados. Los primeros diez días estás renovando el 50 por 100 de tu sangre, por eso es importante empezar con una base firme. A estas alturas del proceso tienes que ser muy preciso/a y disciplinado/a.
Por otra parte, has de recordar que en esta fase de tu práctica macrobiótica es cuando menos sabes y más tienes que aprender. Ésta es una paradoja frustrante. Por eso, los primeros diez días debes practicar con precisión y no permitirte tomar los alimentos que tomabas antes y que deseas eliminar de tu dieta. Comer el 90 por 100 de alimentos recomendados pero seguir tomando leche con el té y media tableta de chocolate al día es distracción suficiente como para que la «vieja» sangre (plasma) siga siendo muy parecida.
A pesar del desafío que supone, merece la pena que durante esos primeros diez días mantengas tu voluntad, teniendo claro tu propósito y siguiendo consejos o recetas con toda la precisión posible. Procura evitar la tentación de salir de la ruta marcada durante esta fase inicial.

Segunda etapa: los glóbulos rojos.

Después de los primeros diez días, sin duda, tendrás que hacer algún reajuste, ya que el cuerpo anhela volver a tomar el antiguo combustible y probablemente echarás de menos los alimentos que tienen un sabor y una textura familiares. Después de eso, el ritmo de cambio empezará a ralentizarse. Durante esta segunda etapa, que dura aproximadamente treinta días, todos los glóbulos rojos de la sangre se renovarán en función de los alimentos que estás tomando actualmente.

Los dos primeros estadios requieren un periodo de aproximadamente cuarenta días.

Resulta interesante señalar que muchas de las religiones tradicionales prescriben cuarenta días de ayuno, oración, meditación y reflexión. Al final del periodo de cuarenta días, el 75% de tu sangre habrá quedado renovada, proporcionando a tu salud una firme base biológica y al mismo tiempo permitiendo que se produzca una limpieza que va mas allá de la sangre.

Durante los treinta días de la segunda etapa es mas probable Alteraciones sentir los efectos de una descarga anormal o violenta. Es bastante habitual sufrir dolores de cabeza, fiebre, alteraciones digestivas, antojos, sudores nocturnos, momentos de depresión y desaliento, irritabilidad y posiblemente sensaciones de letargo (ya que tu cuerpo necesita dormir más cuando emprende un cambio interno profundo).
Mucha gente abandona su práctica de la macrobiótica durante estos primeros treinta-cuarenta días. Si tuvieran un poco más de fe en el proceso y permitieran que se produjera la descarga, podrían beneficiarse enormemente del trabajo profundo que se está haciendo. Durante esta fase es fundamental tener fe en el objetivo que tratas de conseguir y tener paciencia para ir superando los altibajos físicos y emocionales que todas las personas experimentamos.

Tercera etapa: glóbulos blancos.

Durante la tercera fase de cambio, puedes relajarte un poco y navegar en «piloto automático». A estas alturas ya dominarás las bases de la macrobiótica y habrás dejado atrás los estadios más intensos de descarga de toxinas. Cuanta más actividad física realices durante la segunda etapa, más rápidamente ocurrirá la eliminación y más rápidamente la resolverás.

En la tercera etapa los cambios se producen más despacio. Ahora, el 75% de tu sangre ha sido fabricada en base a los nuevos alimentos y menús macrobióticos y puedes permitirte un poco mas de relajación; puedes empezar a incorporar más variedad a tus recetas. En este estadio sigue siendo vital recordar que tu sangre aún no está totalmente renovada. Por tanto, no deberías tomar alimentos extremadamente Yin 0 Yang, como azúcar, productos lácteos o carnes. Es mucho mejor que esperes ocho meses, hasta que el 100% de tu sangre esté elaborada a partir de alimentos adecuados antes de probar los alimentos que estabas acostumbrado/a a comer. Entonces podrás sentir realmente cual es su efecto y al mismo tiempo serás capaz de eliminarlos y descargarlos rápidamente.

La mejora de la consciencia.

Para mi, practicar la macrobiótica es algo más que ser selectiva con lo que como para alimentarme. También me preocupa donde y como se producen los alimentos que tomo, como se preparan y que calidad quiero que tenga mi sangre. Además del vigor físico y de la estabilidad y flexibilidad física y emocional, la macrobiótica ofrece otros beneficios como la claridad mental, la visión y la fe en lo que una dice y hace. Sin duda existe un vínculo entre lo que comemos y el nivel de consciencia que demostramos.

Es fácil comprobar que todas las personas tenemos una conexión muy real con el mundo que nos rodea y con nuestra forma de experimentarlo. Extraemos el alimento de nuestro entorno; el alimento, a su vez, se transforma en sangre que nutre y fortalece nuestros órganos internos. Una vez que nuestra sangre ha sido transformada (durante los tres estadios antes mencionados que suceden en un periodo de ocho meses), se empiezan a regenerar nuestros órganos internos. Los cambios profundos de esta naturaleza pueden requerir un periodo de entre ocho meses y dos años.

Entre estos cambios se incluyen un mejor funcionamiento del corazón, de los pulmones, de los riñones, del hígado y del aparato digestivo, y el fortalecimiento de los sistemas digestivo, reproductor e inmunológico. Todos estos cambios también se van filtrando poco a poco a nuestro sistema nervioso. A nivel práctico, el sistema nervioso es el que nos permite reaccionar a los cambios que se producen en nuestro entorno; su función es responder rápida y eficazmente a las nuevas exigencias y tareas, pero también mirar mas allá de las presiones inmediatas hacia las nuevas posibilidades que se abren ante nosotros.

El vínculo entre el alimento y la consciencia.

En esta etapa se activa un nuevo aspecto de nuestro ser. Este nivel tiene muchos nombres; podemos hablar de nuestra consciencia, de nuestra voluntad o (como lo denominaba Ohsawa) de nuestro juicio. En sus primeros trabajos, George Ohsawa estaba muy preocupado por lo que denominaba el desarrollo de nuestro juicio. Raras veces escribía sobre temas de salud, cocina o alimentación; estos temas aparecen mucho mas frecuentemente en sus obras posteriores.

En ultimo término, el verdadero propósito de la macrobiótica es elevar nuestra consciencia, empezando por nuestras células individuales y siguiendo por nuestra sangre para culminar con la comprensión y valoración del mundo que nos rodea. Por esta razón muchos de los primeros autores y practicantes de la macrobiótica miraban mas allá de la salud individual y se centraban en las múltiples implicaciones y consecuencias de la salud mundial, que consideraban el fundamento de la verdadera paz mundial.

1- Bibliografía:

Antonio Areal, Curso de formación.
Jon Sandifer, Macrobiótica.
Michio Kushi, La salud a través de la Macrobiótica.
Francisco Varatojo. Curso de formación.

Agnès Pérez

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