Cocina para alcalinizar

Facebook
Twitter
Follow by Email

La cocina para alcalinizar no es sólo a base de zumos verdes ni de verduras. La macrobiótica pretende, sugiriendo alimentos completos, combinados en cocciones adecuadas y también crudos, así como diferentes remedios a base de alimentos que se introducen en la dieta cotidiana, y además sugerencias para un estilo de vida más saludable, crear un equilibrio ácido-alcalino y eliminar el posible exceso de acidificación derivado de una dieta tradicional y hábitos no cuidados, que es una de las condiciones más graves para las personas y la antesala de una salud que se deteriorará con rapidez y que culminará en enfermedades serias e importantes.

Por el contrario, una condición alcalina facilitará las funciones metabólicas que hacen posible la vida. Los procesos vitales en los líquidos intracelulares de nuestro medio interno acuoso son solamente posibles en un rango de pH de la sangre comprendido entre 7,35 y 7,45. La acidificación se produce por debajo de 7,35.

El equilibrio ácido-alcalino es tan importante que el organismo se está esforzando de manera constante para mantenerlo con una serie de mecanismos reguladores. Fundamentalmente utiliza cuatro:

1- Los amortiguadores del pH o sistemas tampón que tamponan el pH de los líquidos y del interior de las células, como por ejemplo la hemoglobina, que es una proteína de la sangre.

2- Los pulmones, mediante la eliminación del anhídrido carbónico a través del proceso respiratorio (la respiración o pranayama que se practica en yoga y meditación si no es forzada, es alcalinizante).

3- Los riñones con la eliminación de metabolitos a través de la orina. Cuando fallan los mecanismos renales o su trabajo es tan excesivo que no pueden con ello, se produce la pérdida de la reserva alcalina y se da entrada a la acidificación. Por eso es tan importante cuidarlos,

4- La piel, que también contribuye a la eliminación a través del sudor.

¿Cómo se manifiesta la acidificación? ¿En qué se nota?

Quizás la primera consecuencia de la acidificación sea la desmineralización (en especial la pérdida del calcio) del organismo. Contribuyen a desmineralizar nuestro organismo el exceso de alimentos fríos que provocan adicción como café, el alcohol, el azúcar, los zumos, el exceso de alimentos crudos, las bebidas azucaradas, los embutidos y la carne, los farináceos, los lácteos, las verduras solanáceas, el vinagre, los cítricos, el cacao. Es importante evitar todos los procesados y refinados.

A ello podemos sumar los desequilibrios nerviosos o emocionales, la debilidad y el cansancio general, la debilidad del sistema inmunológico (las defensas se mantienen muy bajas), y síntomas como la caída y la pérdida de brillo y vigor en el cabello, dolor en las articulaciones, irritación de los tejidos, calambres musculares, alteraciones hepáticas, fallos funcionales de pulmones y riñones, sensación frecuente de frío; sensación de sabor agrio en el despertar, piel seca, fragilidad de las uñas…

Agentes causantes de la acidificación.

Según el Dr. Rafael Cepa, «hay varios mecanismos que compensan de inmediato cualquier posible riesgo de variación del pH en sangre, comamos lo que comamos ya que no podríamos sobrevivir con un pH sanguíneo ni excesivamente ácido ni excesivamente alcalino. Nuestro organismo tiene que poner en marcha continuadamente los mecanismos compensatorios para mantener el pH en sus estrechos límites, debido a las cargas ácidas o alcalinas que recibe, especialmente mediante la alimentación. Si nuestra ingesta es ácida en su balance diario y persistente en el tiempo (lo cual es lo más normal con la dieta imperante en nuestra sociedad) el cuerpo se ve sometido a sobrecarga continuada. Como consecuencia, esto es lo que ocurre en nuestro organismo:

  • Obligamos al riñón a eliminar electrolitos como el calcio para poder excretar esa sobrecarga de ácido, con el consiguiente riesgo de osteoporosis.
  • También se puede usar glutamina obtenida de los músculos para eliminar el ácido, causando con ello deterioro y debilidad muscular.
  • Obligamos a los pulmones a respirar más frecuentemente para eliminar gas carbónico y con ello ácido, lo cual favorece la ansiedad y la incapacidad de relajarse.
  • Pueden producirse pérdidas de potasio y magnesio que favorecen la hipertensión arterial.
  • Hay una mayor producción de radicales libres, que favorecen la oxidación y el envejecimiento. Y un largo etcétera…

Por lo tanto, debemos intentar ingerir alimentos que no aporten una carga de ácido a nuestro organismo o en la medida de lo posible que el conjunto de la ingesta sea equilibrada o predominantemente alcalino», y evitar:

  • Tomar con predominio alimentos que tienen efecto acidificante
  • Las dietas excesivas en ácidos que no se metabolizan.
  • Soportar mucha tensión y estrés habitualmente.
  • Respirar aires contaminados de manera habitual.
  • Realizar excesivo ejercicio físico y trabajos de gran carga física.
  • La excesiva exposición solar.
  • El abuso de los ayunos.
  • El mal estado de la flora intestinal…

¿Cómo fomentar una condición alcalina de manera más natural?

El uso habitual y frecuente de las verduras, sobretodo de hoja verde y de las algas garantizan una buena condición alcalina, por la ingestión de minerales y de vitaminas liposolubles. Es muy importante saber cocinar y combinar las verduras en un menú equilibrado y adecuado a la constitución y condición (momento, circunstancias, necesidades) de cada persona.

Favorecer una dieta orientada hacía el buen funcionamiento de los riñones.

Favorecer una alimentación que mantenga y potencie las vías de eliminación y de depuración de mucosidades en los pulmones. Recordar que una buena respiración es muy alcalinizante.

Favorecer el buen estado de los intestinos.

Utilizar técnicas de cocción que alcalinizan tanto verduras, como legumbres y cereales integrales (puesto que son el fundamento y la base de una alimentación energética).

Emplear con frecuencia miso, mijo, azukis, sopas, caldos de verduras, verduras de hoja verde, y ocasionalmente, fermentados, germinados, fruta, frutos secos…

Tomar una buena cantidad de fibra en forma natural: leguminosas, algas, semillas, frutos secos, cereal integral, verduras verdes, frutas…

Como siempre el masticar bien, hacer ejercicio al aire puro, llevar una vida ordenada, no cenar tarde, evitar los excesos, etc.

© Artículo escrito por Agnès Pérez. Lo puedes compartir desde esta web. Si deseas difundirlo en otra web o revista, ponte en contacto conmigo.
Más información sobre consultas y cursos de macrobiótica:
hola@agnesmacrobiotica.com
Tel: (+34) 638 893 371

Bibliografía:

1- Ácido/alcalino, la guía de alimentos. Dra. Susan E. Brown y Larry Trivieri.

2- Apuntes de Javier Iraola revisados por Agnès Pérez.

3- E l equilibrio a través de la alimentación. Olga Cuevas.

Scroll to top